Como se financia la investigacion cientifica

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La financiación de la investigación es un término que abarca generalmente cualquier financiación de la investigación científica, en las áreas de las ciencias naturales, la tecnología y las ciencias sociales. Se pueden utilizar diferentes métodos para desembolsar la financiación, pero el término suele connotar la financiación obtenida a través de un proceso competitivo, en el que se evalúan los posibles proyectos de investigación y sólo los más prometedores reciben financiación.

La mayor parte de la financiación de la investigación procede de dos fuentes principales, las empresas (a través de los departamentos de investigación y desarrollo) y el gobierno (principalmente a través de las universidades y los organismos gubernamentales especializados; a menudo conocidos como consejos de investigación). Una cantidad menor de investigación científica es financiada por fundaciones benéficas, especialmente en relación con el desarrollo de curas para enfermedades como el cáncer, la malaria y el SIDA.

Quién financia la investigación científica

Lisa Bero recibe financiación del National Health and Medical Research Council para estudiar el sesgo en la investigación. Ha formado parte de varios comités universitarios, nacionales e internacionales relacionados con los conflictos de intereses, las relaciones entre el mundo académico y la industria, o la libertad académica.

En las dos últimas décadas, la financiación de la industria para la investigación médica ha aumentado en todo el mundo, mientras que la financiación gubernamental y sin ánimo de lucro ha disminuido. En 2011, la financiación de la industria, en comparación con las fuentes públicas, representaba dos tercios de la investigación médica mundial.

Recientemente, una académica que se encuentra en el inicio de su carrera me pidió consejo sobre su investigación financiada por la industria. Según el contrato de financiación -que fue firmado por su supervisor- no podría publicar los resultados de su ensayo clínico.

Otra investigadora, estudiante de doctorado, me pidió ayuda para su tesis. Su trabajo entraba en el ámbito de aplicación del acuerdo de financiación de la investigación de su supervisor de doctorado con una empresa. Este acuerdo impedía la publicación de cualquier trabajo que el financiador de la industria considerara comercial. Por lo tanto, no se le permitirá presentar los trabajos para cumplir los requisitos de su tesis.

¿Qué porcentaje de la investigación médica está financiado por el gobierno?

La innovación tecnológica que ha impulsado gran parte del desarrollo económico mundial desde la Revolución Industrial no habría sido posible sin el conocimiento científico. Los estadounidenses reconocen desde hace tiempo la importancia de la ciencia y la tecnología para nuestra prosperidad, salud y seguridad, y han invertido importantes cantidades de dinero en apoyar la empresa científica, tanto a nivel privado como a través del gobierno.

La sabiduría política convencional respecto a la financiación pública de la ciencia puede verse en el Informe Económico del Presidente de 2011, en el que los asesores económicos del presidente Barack Obama escribieron que “los avances científicos básicos… apuntalan la innovación comercial pero proporcionan poco o ningún beneficio directo por sí mismos, por lo que la investigación científica básica depende en gran medida del apoyo público.” Este tipo de pensamiento ha sido influyente en la política estadounidense desde el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando el ingeniero Vannevar Bush entregó al presidente Truman su informe sobre cómo ser pionero en las “nuevas fronteras de la mente” abiertas por las ciencias naturales. En ese informe, titulado Science, The Endless Frontier (1945), Bush defendía la importancia de lo que denominaba “investigación básica”, que definía como el trabajo científico que “se realiza sin pensar en los fines prácticos”. Dicha investigación, afirmaba Bush, “crea el fondo del que deben extraerse las aplicaciones prácticas del conocimiento” y “es el marcapasos del progreso tecnológico”. Pero como carece de aplicación inmediata, y como los beneficios de los avances científicos fundamentales pueden ser difíciles de aprovechar directamente por las empresas, hay razones de peso para apoyar públicamente este tipo de trabajo científico.

¿Quién debe pagar la investigación científica, el gobierno o las empresas privadas?

Pero esa fuente de financiación se está reduciendo, las tasas de aprobación de subvenciones están disminuyendo y los investigadores se ven obligados a dedicar cada vez más tiempo y energía a solicitarlas. Muchos científicos afirman que el sistema está roto y las consecuencias podrían ser desastrosas.

Según algunas estimaciones, muchos de los mejores investigadores dedican el 50% de su tiempo a redactar subvenciones. La investigación interdisciplinar tiene menos probabilidades de obtener financiación, lo que significa que no se realizan tipos de investigación fundamentales. Y los científicos sostienen que la lucha constante por la financiación socava su trabajo, ya que anima a los investigadores a hacer demasiadas promesas y a participar en prácticas cuestionables, incentivando en exceso la publicación en las mejores revistas, desincentivando las réplicas de los trabajos existentes y ahogando la creatividad y la asunción de riesgos intelectuales.

Esta es la idea: Nuestro actual proceso de revisión de subvenciones no selecciona las mejores propuestas, ni mucho menos. Un estudio ha descubierto que hay muy poca correlación entre la puntuación de una subvención y el hecho de que la investigación producida se cite. Otro, que analizaba las propuestas de alta calidad, descubrió que prácticamente no había acuerdo sobre sus méritos: dos investigadores diferentes podían llegar a conclusiones muy distintas sobre si la subvención debía aprobarse. Otro análisis examinó las subvenciones aprobadas y descubrió que el 59% de ellas podrían haber sido rechazadas debido a la variabilidad aleatoria de la puntuación. Está claro que, por encima de cierto umbral, el proceso es profundamente subjetivo y no constituye una medida real de la calidad.

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