Un contrato por obra o labor se puede volver indefinido

Significado del término indefinido

El motivo ha de estar especificado en el contrato. El uso injustificado de contratos temporales convierte la relación laboral en indefinida. Los trabajadores también se convierten en indefinidos tras un periodo de 2 años trabajando para la empresa ( o 24 meses de trabajo en un periodo de 30 meses).

Cuando el contrato es de menos horas que la jornada completa, debe indicarse el número de horas al día, a la semana, al mes o al año y su distribución en un horario. Si no se respeta y especifica esto, se entenderá que el contrato es a tiempo completo. Esto también es aplicable a los contratos temporales.

Cualquier otro tipo de contrato puede transformarse en indefinido por acuerdo escrito o “de hecho”. Como ya se ha dicho, cuando una empresa ofrezca ‘contratos temporales’ seguidos a un mismo trabajador sin justificación la relación laboral se entenderá ‘indefinida’

Siempre se puede despedir a un trabajador si las cosas no van como se esperaba, aunque se haya firmado un ‘contrato indefinido’, ya sea por razones objetivas, como una caída económica importante, o subjetivas (porque tú lo decidas).

Contrato indefinido o contrato fijo

El empleo a voluntad es el tipo de relación laboral más común en Estados Unidos. Cuando el empleo es “a voluntad”, el empleador y el empleado tienen derecho a retirarse por cualquier razón o sin ella en cualquier momento. El derecho común -la ley que hacen los jueces al decidir los casos- supone que el empleo es a voluntad a menos que las partes dispongan lo contrario.

Este documento critica la tendencia habitual de los tribunales a etiquetar e intentar tratar el empleo a voluntad como una relación “contractual” a la hora de resolver conflictos laborales. El empleo a voluntad no es contractual, y etiquetarlo e intentar tratarlo como tal dificulta la regulación del empleo, refuerza y legitima la desigualdad de poder inherente entre empleados y empleadores, y disfraza las cuestiones políticas como doctrinales.

El empleo a voluntad refleja los desequilibrios sistemáticos de poder entre empresarios y trabajadores porque es una criatura del capitalismo. Las reglas del capitalismo crean y defienden una distinción entre los propietarios y los que no lo son, y condicionan las oportunidades de vida a esta distinción. La mayoría de los trabajadores entran en relaciones laborales a voluntad porque no tienen ninguna propiedad aparte de ellos mismos que aportar al mercado. Sin embargo, deben aportar algo, ya que el acceso a la mayoría de las necesidades de la vida requiere un intercambio en el mercado, y por ello se aportan a sí mismos. A cambio de un salario, se ofrecen a trabajar para aumentar el valor de la propiedad de otro, bajo el mando de éste, durante el tiempo que el otro desee. El empleado tiene un derecho formal a renunciar, pero este derecho rara vez conlleva un poder proporcional y compensatorio al del empleador.

Modelo de contrato de trabajo de duración indefinida

El aumento de la mecanización, los nuevos sistemas de producción y las necesidades de mano de obra con el desarrollo de la tecnología pueden dar lugar a diferentes tipos de relaciones laborales entre empleados y empleadores. Uno de los tipos más importantes son los contratos de trabajo por tiempo definido entre empleados y empleadores. Por lo tanto, los contratos de trabajo por un período definido se pueden hacer si los contratos cumplen con las condiciones reguladas en la Ley del Trabajo. Los empleadores pueden tener la oportunidad de evitar el posible despido y sus costes, así como las disposiciones de seguridad en el empleo mediante la firma de un contrato de trabajo por tiempo definido que satisfaga sus necesidades. En este artículo, repasamos la definición de contrato de trabajo por tiempo definido en el marco de la Ley Laboral nº 4857, los requisitos de forma, la libertad de contratación y sus límites.

La definición de contrato de trabajo por tiempo determinado está regulada en el artículo 11 de la Ley Laboral de la siguiente manera:  “El contrato de trabajo por tiempo determinado es aquel que se celebra entre el empleador y el trabajador en forma escrita, que tiene un plazo determinado o que se basa en el surgimiento de condiciones objetivas como la realización de una obra determinada o la materialización de un evento determinado. Un contrato de trabajo de duración determinada no debe celebrarse más de una vez, salvo que exista una razón esencial que pueda hacer necesario repetir los contratos (en cadena). En caso contrario, el contrato de trabajo se considera celebrado por tiempo indefinido desde su inicio”.  Al estar claramente regulado que, aunque la relación laboral en los contratos de trabajo se celebra esencialmente por tiempo indefinido, la relación laboral puede celebrarse por tiempo definido en el caso de que existan razones como la aparición de un caso particular y condiciones objetivas, el contrato de trabajo por tiempo definido puede renovarse como máximo una vez, manteniendo los mismos términos que lo hacen válido. En caso contrario, el contrato de trabajo se considera desde el principio como realizado por tiempo indefinido. En caso de renovación del contrato de trabajo por tiempo definido más de una vez, deberá existir una “razón esencial”.

Ejército de contrato indefinido

El contrato es entre un “empleado” y un “empleador”. Ha surgido a partir del antiguo derecho del amo-sirviente, utilizado antes del siglo XX. El contrato de trabajo se basa en el concepto de autoridad, en el que el empleado se compromete a aceptar la autoridad del empleador y, a cambio, el empleador se compromete a pagar al empleado un salario determinado (Simon, 1951).

El contrato de trabajo suele definirse como un “contrato de servicio”[1]. Históricamente, el contrato de servicio se ha distinguido del contrato de prestación de servicios, expresión que se ha modificado para implicar la línea divisoria entre una persona “empleada” y otra “autónoma”. El objetivo de la línea divisoria es atribuir derechos a algunos tipos de personas que trabajan para otros. Puede ser el derecho a un salario mínimo, a la paga de vacaciones, a la baja por enfermedad, al despido procedente[2], a una declaración escrita del contrato, al derecho a organizarse en un sindicato, etc. Se parte de la base de que los auténticos autónomos deberían poder ocuparse de sus propios asuntos y, por lo tanto, el trabajo que realizan por cuenta ajena no debería conllevar la obligación de ocuparse de estos derechos.

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